Un café fuera de serie

Más de una vez nos dispusimos a ver una película o nuestra serie favorita con las manos vacías y terminamos preparándonos un café en nuestra cafetera bosch Tassimo porque no pudimos resistir la tentación de compartir, al menos virtualmente, un cafecito con los protagonistas. Y es que el café tiene esa magia, ese encanto oculto que lo vuelve sencillamente irresistible.

Los fanáticos de la legendaria serie de la Warner Brothers “Friends” sabemos de qué estamos hablando. El Central Perk era el punto de reunión obligatorio de cada unos de los capítulos de sus diez temporadas. Es barcito mítico de Nueva York de mesitas ocupadas por extras y con un sillón de living que parecía estar siempre reservado para los seis amigos y sus charlas. Risas, llantos, anécdotas y grandes momentos de la serie sucedieron tomando café, ya sea en tazas grandes, medianas o pequeñas. La idea era siempre estar juntos.

En la película “Los pájaros”, los personajes beben café para permanecer despiertos y alertas ante el inminente ataque de pájaros que parecían haber enloquecido. Un clásico de Alfred Hitchcock en el que el café tiene un rol más bien utilitario y no social como el de “Friends”. No sé si nos antojamos de café, pero de seguro nos mantuvimos en vilo durante toda la película.

En la bella película francesa “Amelie” el café también es una constante ya que la protagonista trabaja como camarera en un bar de París. Y, que si eres afortunado, puedes conocer en el número 15 de la rue Lepic y sentirte un poco parte del filme.

¿Por qué los directores eligieron café? Pues habría que preguntarles… la realidad es que quién no lo haría. Un café es más atractivo que cualquier otra infusión, invita al diálogo entre amigos, amantes, familiares y hasta con uno mismo. La connotación social del café no la tiene otra bebida porque las excusas para un descanso y un café son infinitas. Siempre hay tiempo para un cafecito, no importa la hora del día, el lugar o la compañía. El café siempre produce un acercamiento, ya sea si lo tomamos solo, con una croissant si estamos en Francia o con una dona en Estados Unidos. La idea es siempre la misma: tomarnos cinco minutos para una pausa. Así que recordemos tener un cafecito en la mano si decidimos ver alguna película o serie… ¡no vaya a ser cosa que nos tentemos!

 

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